Uno de los principales y más erróneos argumentos de los creyentes es que su infumable "explicación" de la realidad, aunque no sea la correcta, al menos es una explicación
y eso siempre será mejor que asumir el desconocimiento. Pero esta forma de "pensar" es más que peligrosa.
Ya que lo que ha demostrado una y otra vez la experiencia en general, y
el conocimiento científico en particular, es que siempre es mejor asumir humildemente que se
desconoce una respuesta que conformarse con la primera estúpida patraña que ha inventado el alucinado demente de turno.
Así un divertido ejemplo gráfico de este choque entre dos formas de
pensar tan antagónicas como son el racionalismo y la religión es la siguiente
viñeta.
Porque si asumimos que el número "4" o cualquier otra estupidez es una respuesta válida
para zanjar una pregunta compleja surgen dos grandes problemas. Primero, ¿para qué entonces vamos a seguir
buscando si ya tenemos una respuesta? Y segundo, basándose en esa respuesta
a todas luces errónea acabaremos construyendo castillos de arena sin ninguna base que nos llevarán
irremediablemente al fracaso más estrepitoso, tal y como ha demostrado una y otra vez el aferrarse al dogma religioso para dilucidar cualquier faceta de la vida moderna.
Por tanto, ante las eternas (y siempre incómodas) preguntas de ¿cómo surgió el universo?¿cómo
apareció la vida? ¿cómo surgió la consciencia humana? y el resto de similares cuestiones que llevan incomodando a la humanidad desde sus albores, lo mejor y más prudente es responder como replicaba la famosa supercomputadora MULTIVAC cada vez que se le hacía la "Ultima pregunta": Datos insuficientes para una respuesta esclarecedora.
Y por supuesto, seguir
buscando humildemente con la inestimable ayuda de la Ciencia; pero no aceptar nunca jamás que la respuesta es ese ignorante
y erróneo numero "4" llamado
religión que tantas desgracias ha traído a una especie que la mayoría de las veces tiene de sapiens solo el nombre.




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