Uno de los grandes "argumentos" de los cristianos
ha sido desde hace siglos la famosa y más que errónea Apuesta de Pascal, según
la cual ante la duda siempre es mejor creer que no creer por si acaso. El
problema de esta argumentación es que es una apuesta totalmente perdedora,
aunque los cristianos en su más que infinita ignorancia sobre antropología e
historia no pueden llegar a comprenderlo.
En un mundo, en donde las diversas culturas humanas han
creído a lo largo del espacio y del tiempo en alrededor de 2.700 dioses
diferentes, perder una vida adorando a una de esas casi infinitas deidades es
una apuesta más que absurda.
Porque, tal y como indica el siempre acertado Richard Dawkins, los occidentales creen en ese más que incompresible
dios politeísta uno y trino simplemente por el accidente de haber nacido en
donde han nacido, descartando a los adorados por otros miles de millones de humanos
de la actualidad y de un pasado más o menos remoto.
Eso sin contar que esos cerca de 2.000 millones de cristianos ni siquiera se ponen de acuerdo (discrepancias que en numerosas ocasiones ha dado lugar a enfrentamientos que han derivado en las más terribles orgías de odio y sangre) entre sí de cómo deben adorarlo y por tanto de cómo conseguir su más que pacato favor.
Por tanto la única opción de los creyentes sería adorar ¡por si acaso! a todos y cada uno de los miles de dioses inventados por la delirante inventiva humana, tal y como muestra el siguiente video ¡o no perder el tiempo adorando a ninguno, que es lo más racional!





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