Los religiosos llevan milenios pontificando sobre su(s)
dios(es), aunque bajo el más mínimo prisma racionalista este concepto es tan
solo una vana ilusión puesto que después de siglos y siglos de “alta” teología
ningún padre de la iglesia, ningún profeta, ningún sofisticado pensador
religioso ha podido nunca ni definir que es la deidad y mucho menos presentar
la más mínima prueba de que su existencia afecte en la más mínima medida al
Universo salvo a esas pequeñas mentes infectadas (y totalmente destruidas) por
el siempre letal virus de la fe.
Y por ello, el problema de dios no pertenece al mundo de la Cosmología o de la Física, solo es un concepto etimológico provisto de la más mínima conexión con la realidad.



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