Los adocenados miembros de la secta religiosa en todas sus variantes, son pobres seres algo retrasados que viven apegados a su particular cuento
de duendes. Y por ello hacen ímprobos esfuerzos para intentar denodada pero también futilmente explicar sus creencias y para combatir al siempre peligroso ateísmo. Pero a veces, muy de tarde en tarde,
dentro de esas pobres mentes destruidas por el siempre peligroso y
muchas veces letal virus de la fe, se obra el milagro y se enciende una débil luz de
racionalidad y la humanidad puede mantener un leve e inestable soplo de
esperanza por un futuro cada vez más descorazonador.
Y así ese más que rarísimo evento (casi como si del único milagro posible asociado se tratara) en el que un creyente en una arranque de sinceridad
es capaz de razonar (casi brillantemente) y llegar a esa inequívoca conclusión que desmonta con la más
aplastante lógica, sus propias e infantiles creencias queda constancia en el siguiente video.
¡Que lo disfruten! porque religiosos tan razonablemente sinceros como este estadounidense quedan pocos o menos.



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