Este breve fragmento extraído de la interesante película "God on Trial" es muy probablemente el más incisivo y demoledor argumento contra esa absurda y demencial ficción de creer que
todo el Cosmos ha sido creado para el uso, disfrute y solaz de unos pretenciosos monos
bípedos con poco pelo y mucho menos raciocinio aún. Eso sí, pero solo para aquellos que se mutilan estúpida y orgullosamente el pene.



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