Los religiosos siempre intentar alcanzar el gran engaño: ese
absolutamente estúpido “argumento” de que si la Ciencia todavía no puede
explicar tal o cual fenómeno entonces será la prueba de la inteligencia divina.
Pero solo hay que recordar que a lo largo de la Historia infinidad de hechos
inicialmente atribuidos a la divinidad: terremotos, plagas, tsunamis,
huracanes, el rayo, las epidemias, las enfermedades, la evolución de la vida y
un largo etcétera de incógnitas han sido perfectamente explicadas por la
Ciencia, dejando en evidencia la prepotente estupidez religiosa.
Además como muy bien indica Richard Dawkins, en el caso de que haya algo que la Ciencia no pueda llegar a explicar podemos apostar nuestra vida con total seguridad a que la Religión no lo explicará ni por asomo. Esto siempre ha sido, es y será una apuesta segura.
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