Esta semana supuestamente ”santa” es quizás uno de los
momentos más disparatadamente irracionales del año, unas fechas en las que
adultos supuestamente sapiens ¡que risa! se visten de fantoches, cargan pesadas
ofrendas de repulsivos muñecos horriblemente torturados y dejan constancia para
la posteridad de su patética irracionalidad.
Y lo peor de todo es que estos semideficientes mentales profundos tienen derecho al voto y eligen a los gobernantes que van a regir los destinos de una sociedad supuestamente moderna del siglo XXI que se enfrenta a complejos desafíos ¡y así nos luce luego el pelo”.



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