Solo el blasfemo y racional de Bill Hicks puede
aglutinar todo lo mencionado en el título de la entrada, junto con San Pedro y
el Infierno para dejar en evidencia a los estúpidamente fanáticos de los
cristianos ¡que lo disfruten!
No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.
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