22 de abril de 2026

En EEUU si un atleta se lesiona y juega mal es señal evidente de su atea impiedad

Si
ya es del todo ridículo pensar que una entidad omnisciente a la vez que todopoderosa, una deidad más allá del espacio y del tiempo, se pueda preocupa por las anodinas, ruines y patéticas necesidades de unos simples primates que habitan en el rincón más oscuro de una galaxia del tres al cuarto, ese infantil afán de ser los protagonistas del inconmensurable Cosmos se torna del todo patético cuando el descerebrado de turno le reza a su dios por la victoria de su equipo.

Y aunque pueda ser del todo inverosímil la cruda y patética realidad es que en los siempre piadosos EEUU un tercio de la población opina ignorantemente que el Ser Superior de la barba blanca decide en su santo poder el resultado de los encuentros deportivos. Y todavía peor, un increíble 53% de los estadounidenses "piensan" en esa iletrada arrogancia que tienen los creyentes que además la colérica zarza ardiente recompensa a los atletas piadosos con buena salud a la vez que con éxito profesional.

Así que ya saben, si un deportista se lesiona con frecuencia o baja su rendimiento es señal evidente de su impío ateísmo y debería ser castigado con el potro o directamente con la hoguera como se hacía muy adecuadamente en la antigüedad, que no sea que un equipo pierda esa final de fútbol o baloncesto por la que los aficionados llevan soñando durante años simplemente porque un hereje ha flaqueado en su creencia.

Aunque claro a mí, en mi atea ignorancia me asalta una duda, como dios premia a los ganadores entonces, los peores equipos de las diferentes ligas ¿están plagados de blasfemos, impíos, herejes, ateos y demás personas de mal vivir?
 
 

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