26 de julio de 2010

Ofrenda Nacional al Apóstol Santiago

Otro año más cumpliendo ridículos ritos. Si ya es arcaico tener un Rey (que se le va a hacer, lo dice la Constitución) el bochorno puede llegar a ser colosal cuando dicho jefe de estado, en representación de todos los españoles, realiza su ofrenda anual invocando al Patrón de las Españas los beneficios divinos para las tareas humanas. Como así lo decidió en 1643 Felipe IV pues a continuar con la bonita tradición. Menos mal que ya no se solicita ayuda al apóstol para perseguir o quemar herejes, moros, ateos, titiriteros o personajes de similar calaña. La ofrenda termina con el tradicional abrazo al Apóstol Santiago del monarca. Imagino que debido a la ancestral confianza existente a lo largo de los siglos entre la Corona y la Iglesia.

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