Lejos de toda esa delirante cháchara sobre demonios con la que el Vaticano lleva milenios asustando a los miembros menos dotados intelectualmente de esta vanidosa especie de primates supersticiosos el director de cine Ken Russell fue capaz de plasmar en su célebre, blasfema pero más que certera película "Los demonios" la verdadera realidad de las posesiones demoniacas, un proceso mental que nace exclusivamente de la retorcida "lógica" de unos supersticiosos y más que enfermos sujetos necesitados de experta atención psiquiátrica.

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