Hace unos días unos ladrones robaron las reliquias de Santa Zedislava de una Basílica del norte de Praga. Así que el arzobispo de Praga, ni corto ni perezoso ha declarado en su patética estupidez cristiana que
"Creemos que aquellos cuyos restos veneramos siguen vivos y activos, y les rezamos. Por eso, podría ocurrir que alguna maldición o desgracia se abatiera sobre ese ladrón"
Hecho que demuestra muy a las claras que alguien que en la época de mayor esplendor del conocimiento siga creyendo en la magia potagia y en la brujería debería estar siendo atendido por un psiquiatra experto y no dirigiendo la vida de millones de personas.
Pero este es el único milagro real de la religión, consistente en alzar a los mayores privilegios a estúpidos analfabetos intelectuales.

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