26 de abril de 2026

Debemos controlar al 0,05% más rico del mundo

Los economistas neoliberales a sueldo de grandes multinacionales, bancos y grupos de presión llevan décadas insistiendo machacona, pero también mentirosamente, que los problemas del déficit público son debidos a que los ciudadanos somos unos derrochadores y que la única solución consiste en recortar y recortar los servicios públicos para que todos los países del mundo acaben igualados a esas naciones del más sufrido Tercer Mundo, en donde impera la ley de la selva y el “sálvese quien pueda”. Y sin embargo la realidad es otra muy diferente: hay dinero de sobra para financiar los servicios públicos de todo el mundo, siempre y cuando por supuesto todo el mundo pague los impuestos que les corresponden.

Y así lo demostraron hace unos años tres investigadores en un artículo que mostraba la desfachatez criminal de los políticos a sueldo de los grande capitales ya que resulta que si hicieran bien su trabajo, servir a la comunidad, dedicarían sus esfuerzos a perseguir el fraude fiscal de los megamillonarios, ese pequeñísimo 0,05% de la población que no sólo tiene nombre y apellidos, sino que ocupan las portadas de todos los medios de comunicación del mundo con sus “éxitos”, sus amores, sus mezquindades y sus excentricidades. 
 
Ya que esa minúscula fracción de la población humana total, alrededor de unos tres millones y medio de personas son los responsables de más de la mitad del fraude fiscal y la evasión de impuestos producidos en el mundo, tal y como muestra la siguiente figura extraída del estudio.
 

 
 
Es decir, que no resultaría tan difícil controlar los ingresos de esos pocos individuos, siempre y cuando por supuesto existiese una voluntad social y política para que contribuyeran al bien común en la medida de sus posibilidades. El resto, es únicamente demagogia criminal que está enviando a la exclusión social, al sufrimiento y a la muerte prematura a los ciudadanos más desfavorecidos de esta sociedad global que por otra parte no carece de recursos económicos.  
 
 

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