9 de febrero de 2026

El Nuevo Testamento es tan solo una interesada sarta de mentiras y propaganda

Los cristianos afirman, sin pudor intelectual alguno, que el Nuevo Testamento es una crónica real y verídica de la existencia y de los "logros" del pobre nazareno demente. Pero aún cuando hubieran existido uno o varios profetas dementes que pudieran haber inspirado de alguna retorcida manera lo que cuentan los evangelistas, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia tal y como se afirma tan habitualmente en el cine.

Porque, primero es innegable que quienes escribieron los 4 evangelios canónicos son completos desconocidos (ya que ni siquiera han quedado sus nombres para la posteridad) y tan solo sabemos que eran personas relativamente cultivadas del mundo griego por el lenguaje que emplearon y que muy probable no solo no fueran judíos ni siquiera que hubieran visitado nunca Judea.

También hay una certeza absoluta que no solo no conocieron al judío demente, sino que sus "fuentes" muy probablemente son tan solo mitos de cuarta mano que fueron reinventados una y mil veces por los acólitos de la nueva secta. 

Y así no es para nada sorprendente que mientras un evangelista afirma una cosa, otro cuenta un relato diferente o simplemente contradice o incluso se olvida de lo que escribió el primero sobre momentos clave de la supuesta vida de Jesús.

Por ejemplo, el famoso Sermón de la Montaña parece ser una invención de supuesto Mateo y algo de Lucas, pero ¡no existe para los otros dos: Marcos y Juan!.

Sobre otro punto central del cristianismo: la crucifixión pasa algo parecido. Mientras que Mateo cuenta el impactante evento de que al morir Jesús, hubo un terremoto, las tumbas se abrieron y 

"muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos"

los otros tres no parecen recordar nada de este hecho, que de haberse producido hubiera alterado la paz no solo en Judea, sino en todo el Imperio Romano. 

Pero he aquí, que en pleno siglo XXI los cristianos siguen afirmando que esa mezcolanza de invenciones fue directamente inspirada por una entidad omnisciente y perfecta, cuando cualquiera dotado de una mínima capacidad de raciocinio debe concluir que todo es pura invención de fanáticos religiosos con poca o nula conexión con la realidad.

 

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