22 de enero de 2026

Política, religión y derechos de la infancia

Las sociedades modernas siguen tan infectadas por el virus de la fe que no se asume cuánto de aberrantes y opresivos son los abusos de la iglesia católica hacia  una ciudadanía absolutamente adoctrinada en esos ridículos y más que delirantes mitos de pastores que vivieron en el Creciente Fértil allá por la Edad del Bronce.

Y así, en todo el Occidente cristiano se asume con total naturalidad (y también con absoluta indigencia mental) que un bebé de unas pocas semanas de vida necesite ser purificado de un supuesto pecado frutal mediante el absurdo ritual de echar un poco de agua en su cabeza mientras un analfabeto mental recita un conjuro de magia potagia.

Porque ¿qué tipo de mente tan delirante, obscena y sucia es capaz de inventarse, y sobre todo de convencer a unos adultos supuestamente responsables y absolutamente ilusionados, de que su retoño recién nacido es culpable de un supuesto pecado cometido por un par de seres mitológicos en un jardín hace exactamente seis milenios? 


Luego, por si lo anterior no hubiera sido suficiente locura y siempre antes de cumplir los 8-9 años (para que sea incapaz de cualquier tipo de racionamiento propio), ese mismo niño es nuevamente adoctrinado en otra ceremonia pública en donde se celebra su unión con Cristo y en donde ya puede empezar a comerse cada domingo a su supuesto creador en un repulsivo acto de antropofagia divina.

Pocos años después pero todavía en plena adolescencia ¡ no vaya a ser que no haya sido adoctrinado hsa la médula antes de llegar a la edad adulta!, el menor mediante la unción con el crisma de confirmación, es marcado de forma indeleble como católico. 

Como se puede observar tres sacramentos de iniciación cristiana antes de que el individuo sea mayor de edad, tenga formada una personalidad y desarrolle unos criterios propios, pueda votar o según la legislación española actualmente vigente sin ni siquiera responsabilidad penal. Pero eso sí, ya unido irreversiblemente a la Santa (y Pederasta) Madre Iglesia, para que esta entidad dictatorial lo pueda contar como una oveja más de su rebaño y así justificar la autoproclamada catolicidad española, aunque luego algunos llevemos décadas intentando apostatar infructuosamente de esa "divina" vinculación.

Y sin embargo, en una democracia avanzada los padres no pueden hacer a sus hijos todo lo que se les antoje ya que por mucho que diga la Biblia, los hijos no son  cabras o camellos de su propiedad, sino que los menores también tienen sus propios derechos inalienables que pueden entrar en contradicción con los deseos paternos. Es por ello que en cualquier nación civilizada existes leyes cada vez más estrictas que sancionan tanto el maltrato físico como el psicológico hacia menores independientemente de que los adultos abusadores sean familiares o no de la víctima. 

Y por tanto en las sociedades modernas han entendido que nadie en su sano juicio puede afiliar a su hijo al Partido Conservador, al Socialista o al Ecologista (método que han usado habitualmente todas las dictaduras del mundo).

  

Entonces todo el mundo debería comprender que es más que evidente que imponer unas creencias religiosas, generalmente disparatadas y en muchos casos opresoras y destructoras de la psique infantil, sólo puede considerarse una forma altamente peligrosa de maltrato infantil.  

Porque solos los niños son los que deberán tomar esas importantes decisiones cuando alcancen la madurez intelectual y legal. Y por tanto, nadie debería incluir a menores dentro de la grey religiosa bajo ningún ritual cruento como es el de mutilar genitalmente o menos cruento como es el de duchar mágicamente al correspondiente bebé. 

 

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