3 de enero de 2024

En una democracia se puede criticar todo, salvo los dementes delirios de pastores de cabras analfabetos

Una de las mayores paradojas del mundo moderno, en el que el conocimiento, la reflexión, el debate y la libertad de opinión parecen haber llegado a un máximo, es que sin embargo la más oscura, tenebrosa, ancestral y más que demente superstición heredada de nuestro ignorante y oprobioso pasado no puede ser de ninguna manera ser cuestionada, ni tampoco comentada porque eso "ofende" a esos miles de millones de descerebrados miembros de una especie que nunca debería haberse autodenominado sapiens, porque es más que evidente que este calificativo nos viene demasiado grande.



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