23 de octubre de 2023

El problema no es el déficit público, sino quien se beneficia con él

La escuela neoclásica de economía (base del actual neoliberalismo) ha conseguido, casi como si un dogma religioso más fuera, convencer a la ciudadanía de que las finanzas de los gobiernos deben administrarse como el presupuesto del hogar de cualquier familia normal, en donde las palabras déficit o deuda pública deben ser consideradas un peligro o peor aún, casi como un pecado. Sin embargo, si algo ha demostrado la reciente pandemia coronaviral es que si la cuentas públicas las llevaran unos padres de familia preocupados, el sistema socioeconómico de los países desarrollados hubiera colapsado y ahora estaríamos en la más completa ruina socioeconómica.
 

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