19 de agosto de 2019

Esto sí que es un verdadero milagro


Los cristianos nos tienen acostumbrados a un repetitivo soniquete en el más que estúpido tema de los milagros: mientras millones de niños mueren de hambre o de las más terribles enfermedades, mientras infinidad de personas llevan vidas de miseria, son torturadas o violadas, mientras los desastres naturales arruinan lo poco que hay en pié en las más que asoladas naciones del Tercer Mundo, sin embargo la "curación" de un cristiano llena de piadoso fervor a millones de seguidores del nazareno demente.

Y como prueba de que los designios de la zarza ardiente, además de inescrutables, son más que estúpidos pues en los siempre tan particulares EEUU un telepredicador (de esos que abundan más en esas tierras que los champiñones) acaba de asegurar que por su intercesión se ha obrado el magno milagro de que la pierna más corta de un individuo que sufrió la poliomielitis de pequeño creciera "tres pulgadas y media" y se igualara con el miembro sano. ¡No me digan que no es para lanzar las campanas al vuelo en toda la cristiandad! un tipo podrá andar normalmente. Ahora solo falta saber que grandes logros va a conseguir el afortunado, aunque conociendo los otros "milagros" previos este personaje no aportará nada a la humanidad salvo ir por el mundo aligerando los bolsillos de los incautos con su cuento de que sufrió la polio de pequeño y no pudo competir con el equipo de atletismo de su instituto. Pero eso sí, un "milagros" que deja muy a las claras las prioridades del santoral cristiano.


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