10 de marzo de 2019

Un padrenuestro feminista


Una de las grandes paradojas de la religión es que las mujeres, que son las grandes discriminadas, humilladas e insultadas por todos dioses del mundo sin embargo sigan creyendo en sus maltratadores del más allá.

Por eso, quizás esta sea la única oración que pueden recitar las mujeres en su trato con la divinidad.

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