En 2011 a un joven imán británico,
educado en una universidad inglesa y miembro de la prestigiosa “Royal Astronomical Society” se le ocurrió
leer en una mezquita londinense una disertación sobre Islam y la teoría de la
evolución. Como el Corán asevera que Adán fue creado directamente por Alá,
imagínense el revuelo que se formó. Varios de los presentes le acusaron
directamente de blasfemo y apóstata, lo que puede conllevar el castigo de la
pena capital. Rápidamente diversos fanáticos ofendidos con la prédica
consiguieron que varios imanes de de diferentes países musulmanes decretaran
una fatwa pidiendo la ejecución del blasfemo apóstata. Total que al final el
incauto Hasan se retractó del horrible pecado, pidió perdón y volvió al redil
de la fanática verdad asegurando que el Corán está por encima de la ciencia, por
lo que volvió a creer en la costilla de Adán y otras verdades incuestionables
de la tres religiones del libro. Y todo esto no ocurrió en una lejana aldea del
remoto Afganistán, sino en la civilizada ciudad de Londres.
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