5 de octubre de 2018

Hay que enterrar a Franco y al resto de genocidas fascistas en una cuneta


Solo hay una solución justa para terminar con la exaltación del genocidio fascista en España: sacar los restos del gallego criminal de su magnánima tumba y enterrarlos en secreto en un cuneta desconocida de un camino perdido de la mano de dios que nadie encuentre.

Y por supuesto esta más que justa acción debería ser repetida con Queipo de Llano y el resto de torturadores, asesinos, criminales de guerra y genocidas que ayudaron al enano asesino en su más que terrible dictadura. 

Y así, con varios miles de jerarcas fascistas con sus huesos repartidos por toda la geografía nacional en lugares desconocidos de sitios más que perdidos se acabaría el problema.

Y por supuesto nada de protestar a los cachorros del filofascismo patrio, porque ya se sabe que exigir dar sepultura digna a los muertos de la guerra civil y de la posterior terrible represión es reabrir viejas heridas de un pasado que ya no importa. O eso dicen todos los que tienen la conciencia manchada por su exaltación de esos miserables criminales de guerra. 


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