20 de noviembre de 2014

Israel, el estado teocrático por excelencia



Aunque Israel es nominalmente una democracia, en realidad con sus hechos, practica el más duro, terrible y prehistórico fanatismo religioso.

Porque solo así se puede entender que ante los brutales y criminales atentados contra sus ciudadanos no se dedique a perseguir, juzgar y encarcelar a los culpables sino que como si viviéramos en la Edad del Bronce imponga una "justicia" que convierte a Hammurabi en un avanzado legislador del siglo XXI, puesto que eso de castigar a los familiares, amigos y vecinos de los terroristas es una práctica que sólo se permitía el siempre irascible y egomaníaco Iahvé bíblico.

¿Se imaginan ustedes que en España, México o Argentina destruyéramos las casas de los familiares de presuntos delincuentes o convictos? ¿Que tú primo asesina a un vecino en una disputa comunal? ¿Tienes la desgracia que tu hermano o tu cuñada son traficantes de drogas? Pues nada, al día siguiente aparece la policía en tu edificio, acordona la zona y deja que una excavadora destruya el edificio en donde vives, dejando de paso también sin hogar a todos tus vecinos. Eso sí que es verdadera justicia avanzada del siglo XXI. Y aunque resulte increíble de reconocer, esta criminal aplicación de la ley del Talión a los familiares de delincuentes no se encuentra ni en los teocracias islámicas más retrógradas como Irán o Arabia Saudita. 


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