13 de noviembre de 2014

El incansable ángel polígamo



En un mundo azotado por las más diversas tragedias y necesitado desesperadamente de cualquier tipo de ayuda (sea esta terrenal o divina) hay que reconocer que el dios de los mormones tiene muy claras sus prioridades.

Ya que en lugar de poner un poco de paz y orden en este mundo injusto y violento hasta la saciedad, el señor de los mormones se dedicó con ahínco en intentar convencer a su profeta, Joseph Smith de las verdaderas prioridades. Así, envió un ángel a persuadir al líder mormón de que era necesario que se "sacrificara" retomando la sagrada tradición cristiana, profusamente utilizada por los grandes profetas del Antiguo Testamento, de la poligamia. Y como parece ser que el santo guía no lo tenía muy claro, pues fueron necesarios nada más y nada menos que tres viajes del mensajero alado desde el paraíso celestial para convencer al tozudo Smith de que de verdad era el deseo de su dios que tomase múltiples esposas, cuantas más mejor. Y así al final, el siempre humilde y obediente siervo se plegó a los deseos de su perseverante dios y se casó con nada más y nada menos que con ¡40 mujeres! de todas las edades, desde la más núbiles hasta las ya menopáusicas. Aunque por supuesto, la primera esposa de Smith no quedó muy convencida de los divinos deseos expresados a través del ángel polígamo, pero ya se sabe que las mujeres son seres inferiores, poco dotados para comprender las siempre complejas cuestiones teológicas, y por supuesto perennemente necesitadas de la experta guía del macho, indiscutible centro de la divina creación y único conocedor de los verdaderos y misericordiosos deseos del dios único, deseos que casualmente coinciden con los más depravados e inconfesables apetitos del piadoso varón. 


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