A pesar de que los creyentes piden "respeto" para sus prácticas es casi imposible no pensar que el resultado de esos místicos trances, en donde el profeta de turno se "comunica" con la divinidad, no son más que un problema que debería quedar bajo la competencia de profesionales expertos, bien psiquiatras o en su defecto asistentes sociales especialistas en drogadicción.
Otros intentos de explicación: la zarza ardiente sería una simple zarza espinosa iluminada por fotometeoros , en las garras de los fuegos de San Telmo .
ResponderEliminarEl problema es que algunos iluminados "escuchan" a su dios en una simple zarza espinosa iluminada por lo que sea.
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