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11 de diciembre de 2015

El alucinado ministro del Interior y su ángel de la guardia



El problema de engañar a los niños católicos con las absurdas tonterías religiosas como el inventado ángel de la guardia es que algunos, incapaces de madurar mentalmente, acaban de adultos perdiendo el norte y toda capacidad de raciocinio, quedando indefinidamente en una etapa intelectual totalmente infantilizada, y necesitada además de ayuda médica profesional.

Y si este innegablemente enfermizo comportamiento es preocupante en cualquier adulto, mucho más grave es cuando la mente de un niño de 5 años habita el cuerpo de todo un ministro del Interior. Así Jorge Fernández Díaz acaba de confesar (nunca mejor dicho, puesto que este pobre hombre es un santurrón de tomo y lomo) que convive con un ángel de la guarda llamado Marcelo, que le

“ayuda en pequeñas cosas, como aparcar el coche. Y también en las grandes, siempre ayuda.”

Con estas patéticas declaraciones no se podrá negar que el ministro ha perdido totalmente la cabeza, como sólo puede hacerlo un ignorante creyente henchido de orgullosa, demente y supersticiosa ignorancia. Porque creer que un ente espiritual totalmente inexistente se dedica a hacer de chófer (no me quiero ni imaginar si este pobre alucinado decide un día en medio de la carretera que está cansado y que le traspasa los mandos del automóvil a Marcelo) o lo que es mucho peor, que el angelito le ayude en “grandes cosas”, como por ejemplo tomar decisiones ministeriales sobre seguridad ciudadana:

“¡Rebajen la alerta antiterrorista! Porque Marcelo me ha asegurado que en estas santas y cristianas navidades él mismo se va a encargar de impedir cualquier ataque yihadista en territorio nacional. Así que señores directores de la Policía y de la Guardia Civil informen a todo su personal que pueden tomarse unas largas y merecidas vacaciones navideñas. ”
Y ¡que dios nos pille confesados! añado yo en mi preocupado ateísmo.


En resumen, este es el problema de dejar que los creyentes campen sueltos a sus anchas como si fueran ciudadanos normales, en lugar de estar bajo estricto control psiquiátrico y adecuadamente medicados en las oportunas instituciones de salud mental, que al final acaban siendo nombrados ministros y la vida de los españoles y la propia existencia de la democracia queda al albur de un cuento chino sólo apto para cuasideficientes mentales.


15 comentarios:

  1. Lo de la libertad de culto según tú, ¿habría que erradicarlo? ¿Y en consecuencia hospitalizar a los 2000-2500 millones de cristianos y musulmanes del mundo (por no mencionar muchas otras creencias)? ¿Y todo para qué? ¿Para que reciban antipsicóticos, electroshocks, o lobotomías a cambio? ¿Tienes la más ligera idea de lo que es y cómo funciona la psiquiatría de hoy? Este señor es un memo, pero lo sería igual siendo ateo. ¿Fueron memos Mozart, Velázquez, Leonardo Da Vinci o Miguel Ángel, el padre Mendel y un largo etcétera? Coges al más idiota de los cristianos y llamas idiotas a todos los cristianos. Y encima te parecen ignorantes. Te lo dice un ex ateo convertido al cristianismo hace años. Lo importante es el respeto entre creencias y culturas, nunca la imposición. Eso es lo que derrama sangre. No los religiosos, sino los asesinos que usan la religión como pretexto para matar. La paz en el mundo vendrá del respeto a todas las creencias o nunca vendrá. Un saludo.

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  2. Rodrigo

    Veo que no entiendes el fondo del problema ya que dices con respecto a nuestro ministro demente que

    “Este señor es un memo, pero lo sería igual siendo ateo.”

    y por ello te equivocas completamente. Cuando un individuo en principio normal dice que ve elefantes rosas, que habla con Napoleón o que recibe consejos de su bisabuelo muerto hace 100 años o ya puestos de la momia de Tutankamon rápidamente su familia, sus amigos, sus compañeros de trabajo y la sociedad en general entienden que presenta algún tipo de enfermedad mental y sus allegados preocupados intentan por todos los medios que el paciente acuda y reciba el mejor tratamiento médico-psiquiátrico posible. Y contéstame con sinceridad si puedes ¿tú te quedarías tan tranquilo si tu padre o tu hija empezara a decir que conversan habitualmente con Nefertiti y que sigue sus sabios consejos? ¿Seguro que no intentarías llevarles al médico para saber que enfermedad tienen?

    Ahora bien, cuando el paciente habla con su ángel de la guarda como el pobre enfermo de nuestro ministro o tiene alucinaciones con la Virgen María, con Jesucristo o con San Apapurcio mártir como miles desde hace siglos, la sociedad entonces sorprendentemente no sólo supone que esta persona no está enferma sino que se considera este hecho como un gran don y familiares y amigos se sienten orgullosos de su piadoso y elegido familiar. Misterios insondables de la psiquiatría. Como ya escribí en CyD hace tiempo: la psiquiatría debe liberarse de las cadenas de la religión.
    http://lacienciaysusdemonios.com/2014/04/08/la-psiquiatria-debe-romper-las-cadenas-de-la-religion/

    Porque la libertad religiosa únicamente consiste en denegar tratamiento médico a pobres enfermos mentales, por supuesto aquellos que son verdaderos creyentes (es decir los que reciben señales del más allá) ya que el resto, la gran mayoría (por suerte para el mundo) de los que se denominan creyentes en realidad son ateos en la práctica y no hacen ni maldito caso a las verdades reveladas por su supuesto dios y nunca jamás han tenido ninguna revelación divina.

    Por tanto y para terminar, no hay nada más erróneo que tu afirmación de que

    “Lo importante es el respeto entre creencias y culturas,…”

    Cuando las creencias son un síntoma de enfermedad mental, no sólo no deben ser permitidas sino que deben ser tratadas médicamente o ¿es que como en el caso que te comenté antes si tu hermano viene con el cuento de que los Reyes Católicos le han “asesorado” defenderías que son “sus creencias y culturas” y lo respetarías tan tranquilamente?

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  3. Rodrigo

    Una última pregunta

    ¿Piensas objetivamente que una persona podía haber llegado a ser ministro en España vanagloriándose de hablar y de seguir los consejos que le da todos los días el Ratoncito Pérez o las hadas? ¿No crees que a estas horas estaría bajo tratamiento psiquiátrico por orden judicial después de una denuncia de sus más que justificadamente preocupados familiares?

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  4. Tú puedes pensar que eres la reencarnación de un soldado romano, que la bruja del tarot que sale por la tele sabe tu destino, que el horóscopo de los dominicales te dice lo que va a pasar esa semana, que abrir un paraguas dentro de una casa da mala suerte... toda clase de sandeces sin por ello ser un enfermo mental. Es más, si te paras a analizar, la mayoría de la gente cree en supersticiones y cosas raras, no sólo le pasa a la gente creyente. Es sabido que el molt honorable Jordi Pujol tenía una bruja con la que consultaba habitualmente, y no ha sido motivo de escándalo, ni sorna, ni nada.

    Este ministro, que es bobo solemne, y no hace falta oírle hablar de su ángel de la guarda para saberlo (yo no sabía nada de eso), tiene una carrera de ingeniería industrial y una oposición en Inspección de Trabajo, según dice el enlace. Ni una cosa ni la otra te la regalan, como bien sabrás, y son logros al alcance de gente con un nivel muy alto. Con esto no quiero decir que no sea tonto (que lo es), sino que sus aptitudes no están mermadas, al menos no por el asunto de Marcelo. Para ser ministro de Interior hace falta, en mi opinión, mucho más, pero este hombre no tiene una cualificación baja.

    El criterio que lleva a diagnosticar a alguien como enfermo mental o sano, la frontera entre la cordura y la locura, no es nunca que un individuo tenga ideas delirantes o estrafalarias. Si así fuera, Dalí tenía que haberse pasado la vida en un psiquiátrico, y ya puestos Cortázar, y muchos más. La diferencia para cualquier médico que se dedica a eso, está en si las ideas, posiblemente patógenas, tienen una influencia objetivamente negativa en la vida de esa persona. Algo así como distinguir entre quien se emborracha cada vez que sale, pero no le pasa nada relevante, y un alcohólico. Para estar de psiquiatra hace falta que tus paranoias, delirios, ideas imaginarias, o lo que sea, te lleven a tener comportamientos incompatibles con tu entorno, convertirte un negado socialmente hablando, en alguien incapaz de trabajar, o incluso en alguien peligroso. En definitiva: tienen que estar jodiéndote la vida esos delirios, la tuya y la de los que te rodean. Puede ser porque te induzcan al suicidio o porque te impidan salir de casa, o porque te creen paranoias que te hagan estar violento, etcétera. Si tu forma de pensar te permite llevar una vida normal a ojos de los demás, eres libre de hablarle a las paredes de tu cuarto, por ejemplo. Siempre que seas capaz de llevar una vida normal cuando estás fuera. Lo que sucede es que una cosa y la otra van muy relacionadas. Quien tiene ideas completamente absurda es normal que acabe mal, y a menudo a la inversa. Pero ninguno es, me temo, el caso del ministro, y digo me temo no porque le desee mal, sino porque así lo hubieran relevado antes.

    De todos modos, lo que me parece excesivo es pensar que todos los creyentes somos enfermos mentales, por creer en cosas (que tú juzgas) inexistentes. La primera razón para negarlo es que nadie puede demostrar su inexistencia, ni a la inversa. Por eso, que cada cual crea lo que quiera (lo que Dios le dé a entender, dicho sea en broma), y mientras tanto todos en paz. Era eso lo que quería decir.

    Entiendo bien los motivos del ateísmo porque yo mismo lo fui durante muchos años. Pero la intolerancia con la religión no es un valor deseable, ni debería serlo en mi opinión. Si alguien usa la religión para discriminar a otros o ejercer cualquier tipo de manipulación o violencia, me parece totalmente condenable. Exactamente igual que si usara cualquier ideología. Pero mientras no se dañe a nadie, creo que hay que defender la libertad individual de opinar libremente y, más allá de eso, no despreciar tampoco a los que tienen creencias distintas, que no por ello son ni más listos ni más tontos, a priori, que nosotros. Mira bien, que las apariencias engañan.

    Un saludo, ateo. Por cierto, tus números son bíblicos (si es que se refieren al 666)

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  5. Rodrigo

    Observo (sin sorpresa alguna por cierto) que has sido incapaz de contestar a mis simples preguntas, por lo que sospecho que no quieres posicionarte, pues ello te dejaría en un callejón sin salida respondas lo que respondas.

    Así que tú mismo, sigue defendiendo que un individuo que ve, oye y habla con entes que únicamente están en su cabeza está tan cuerdo como los demás. Curiosa psiquiatría tenéis los creyentes, aunque por supuesto nada sorprendente ya que pensáis que las enfermedades mentales no existen y las posesiones demoniacas sí.

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  6. Rodrigo
    Por cierto eso de que

    "Pero mientras no se dañe a nadie..."

    vuelve a ser totalmente erróneo. El daño mental de los pobres alucinados está ahí independientemente de que sean más o menos pacíficos. Ellos sufren su enfermedad y vosotros, los creyentes de mentira (porque supongo que no eres de esos que tiene línea directa con tu dios) únicamente les dejáis seguir sufriendo por vuestra propia ignorancia medieval.

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  7. He respondido a la pregunta, y la respuesta que he dado se la he oído decir a un médico psiquiatra (que no tenía nada de creyente): el ministro puede ser tonto, pero no está loco, como no lo está ningún creyente a menos que, por cualquier motivo supuestamente religioso, se dedique a arruinar su vida o la del resto. La locura no se mide por lo que una persona cree, sino sólo cuando lo que cree le lleva a arruinar su vida o la de sus semejantes ¿O era otra la pregunta?

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  8. Perdona, contesto a otra cosa que había pasado por alto. Sí tengo línea directa con Dios. Como todos los creyentes, como (en mi opinión, respeto la tuya) todo el mundo, aunque no lo sepa o no lo quiera creer. Se llama oración. ¿Se es loco por rezar? Y rezar no es sólo repetir oraciones preconfiguradas, sino también hablar con Dios, claro.

    Para ti debo estar majara perdido, ¿qué le voy a hacer?

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  9. Rodrigo

    Pues no sé en donde habrán dado el título a tu amigo psiquiatra si en una tómbola o en una de esas universidades por internet que te aprueban después de pagar las tasas porque

    “Las enfermedades mentales son alteraciones de los procesos cognitivos y afectivos del desarrollo, consideradas como anormales con respecto al grupo social de referencia del cual proviene el individuo. Se puede tratar de alteraciones en el razonamiento, el comportamiento, la facultad de reconocer la realidad o de adaptarse a las condiciones de la vida.”

    Como puedes observar, “alteraciones” sin entrar si esas alteraciones producen una “ruina” personal o social. Si un individuo ve elefantes rosas, confunde la realidad o razona mal es un enfermo psiquiátrico aun cuando sea pacífico y no moleste a nadie.

    Y las alucinaciones (como las del ministro demente) están definidas como

    • Percibir voces que dan instrucciones
    • Sentir dedos invisibles sobre la piel
    • Hablar con alguien inexistente
    • Pensar en forma incoherente
    • Sentirse nervioso o muy ansioso
    • Ver personas, objetos o animales que no existen.

    y son síntomas de enfermedades mentales que deterioran seriamente la capacidad del pensamiento y la percepción. Entre las causas que pueden originar procesos alucinatorios se encuentran:

    • Trastornos psíquicos
    • Tumores cerebrales
    • Abuso de drogas y alcohol
    • Ingesta de ciertos hongos
    • Enfermedades neurodegenerativas como es el caso de la Enfermedad de Alzheimer.

    Y como recomienda las guías de salud mental de todo el mundo

    “Toda persona que haya padecido una alucinación, o sí los medicamentos que toma le producen alucinaciones, debe visitar inmediatamente a su médico.”

    Respecto a tu segundo comentario creo que ya he dejado previamente bastante clara la diferencia. Una cosa es rezar y no recibir contestación (como los miles de millones de creyentes, pues parece que los dioses son esquivos), hecho similar a anhelar que te toque la lotería o que la tía buena del autobús se enamore perdidamente de ti por tu cara bonita, es decir un simple deseo inalcanzable, que incluso puede funcionar como válvula de escape frente al estrés y otra cosa muy diferente es que creas que alguien contesta a tus oraciones y encima altera las leyes de la naturaleza para darte algún tipo de satisfacción personal en tus ridículas peticiones. Sólo en el segundo caso es cuando se puede hablar propiamente de enfermedad mental. Ya me dirás a qué clase de creyente perteneces.

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  10. Perdona por insistir, pero es que leo la definición que has copiado y creo que se ajusta a lo que yo decía. (El psiquiatra del que te hablo es Jefe de Servicio en un importante Hospital público de Madrid). Es decir, a las "alteraciones", añade... "consideradas como anormales con respecto al grupo social de referencia del cual proviene el individuo". Es decir, que si son aceptadas como normales no son enfermedades mentales, y ser cristiano, que yo sepa, es considerado como normal (lo cual implica creer en los milagros, en los ángeles, en los profetas, en la multiplicación de los panes, y un interminable etcétera). Al final dice "alteraciones en el razonamiento, el comportamiento, la facultad de reconocer la realidad o de adaptarse a las condiciones de la vida.” Lo mismo que te decía: si es capaz de adaptarse con normalidad a su vida no es un enfermo por muy estrafalario que piense. Y por alteraciones en el razonamiento y comportamiento se entiende esta incapacidad.

    Las alucinaciones que enumeras por supuesto pertenecen al campo de la enfermedad mental, pero no creo que sea el campo que nos ocupa, con la excepción de "hablar con alguien inexistente", porque si así fuera, y tú consideras que Dios es inexistente, todos estaríamos enfermos. En resumen, y vaya por delante que el ministro del Interior me parece un incompetente total, yo no creo que "vea" ni "oiga" a su ángel de la guarda. Simplemente él "cree" que hay un ente protector, llamado ángel de la guarda, que le ayuda en determinados momentos, o vela por él. Si le oyera o sintiera físicamente, entonces yo mismo coincidiría en tu diagnóstico.

    Me parece muy bien la diferenciación que haces en cuanto al rezo, aunque Dios (que para los cristianos y musulmanes es Uno y el mismo, no varios) no es esquivo, ojo, da lo que le pides, y contesta, no con palabras, sino con hechos. Pero claro, para que eso sea posible es necesario tener fe (así está escrito). Por eso los ateos piensan que es un dios esquivo y los creyentes nos reafirmamos en Él. ¿Y por qué ese requisito? Para que seas libre de creer o no. Si te demostrara día sí, día también, su Existencia, no te quedaría margen de libertad para creer o apartarte de Él. Pero bueno, esto es para los creyentes. Odio el proselitismo, para mí la religión es algo que debe estar dentro de lo privado, de la individualidad interna de cada cual, sin por ello malo hablar del tema y contrastar opiniones.

    Con todos mis respetos era eso lo que pretendía (y pretendo), no convencerte de nada, ni llevarte la contraria. Lo único que me parece mal son las "enmiendas a la totalidad", cuando en el post decías que "el problema de dejar que los creyentes campen sueltos a sus anchas como si fueran ciudadanos normales, en lugar de estar bajo estricto control psiquiátrico y adecuadamente medicados". Me parece de una profunda intolerancia, que además sólo puede conducir a la división, en el peor sentido, según está el mundo.

    Un saludo

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  11. Rodrigo

    La verdad es que siento un poco haberte puesto esta trampa tan evidente. He copiado la definición a propósito, sabiendo que no podías a pasar por alto el entrecomillado al que aludes en tu último comentario, para evidenciar lo que he comentado anteriormente sobre que la psiquiatría debe romper con las cadenas de la religión y convertirse de una vez por todas en una especialidad médica de las “duras”.

    En pleno siglo XXI es totalmente absurdo, además de irracional y anticientífico definir una enfermedad por el número de aquejados. Eso no se hace con ninguna otra faceta médica. Así nadie dice “como ha llegado una epidemia de gripe y hay millones de personas infectadas en España, entonces ahora vamos a considerar a todos los griposos españoles, aunque moqueen, tosan y les duela la cabeza como si fueran personas sanas”. Pues la misma estupidez anticientífica es decir que un individuo que tiene alucinaciones está sano porque haya muchas personas como él, con el agravante de que además entonces en España un psiquiatra puede tratar a un iluminado yanomami que habla con el dios de la lluvia (porque aquí vivirán un par de ellos) y no a un católico porque hay muchos y por tanto son considerados sanos. Y cuando ese mismo psiquiatra emigra y se va a ejercer su profesión a Arabia Saudí entonces tiene que “actualizar” sus diagnósticos para considerar a un demente musulmán que quiere inmolarse en nombre del paraíso de las 72 vírgenes porque Mahoma así se lo ha dicho como sano y ahora sin embargo puede tratar como enfermos mentales a los católicos que allí viven, puesto que en la santa Arabia el catolicismo no existe y no es “normal”. El absurdo más absoluto que espero que hasta tú puedas comprender.

    En resumen, el despropósito y la sumisión de la psiquiatría a la religión es tal que espero que algún haga como el resto de las ciencias y ponga en su lugar a la superstición.

    Respecto al resto de tu cometario simplemente recalcar que el considerar que el “Hablar con alguien inexistente” es enfermedad o no pueda depender únicamente del objeto inventado: el dios de cada país, sano, las hadas o Supermán, enfermo sólo evidencia el despropósito irracional de las leyes “ad hoc”, totalmente prohibidas por el método científico. Porque por mucho que te duela a ti, tu dios, el de los musulmanes, el de los zoroastristas o el de los aborígenes de Australia tienen la misma verosimilitud que los elfos, los orcos o Caperucita Roja. Y si tú piensas como afirmas, que tu dios particular existe porque tienes “pruebas personales”, y no eres por tanto un cristiano sociológico que en fondo le da igual su dios, entonces estás empezando a cruzar peligrosamente la raya camino de la demencia.

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  12. Siguiendo con mi argumentación. Ahora mismo los psiquiatras pueden tratar a las personas que afirman haber sido abducidas por los extraterrestres. Ahora bien, si dentro de unos años aumenta mucho el número de creyentes en el fenómeno OVNI entonces ¿habrá entonces que considerarlos sanos porque ya son varios millones?

    Si por un aumento de la radiación, una sustancia tóxica o cualquier otra causa conocida o desconocida millones de personas en el mundo empiezan a desarrollar tumores cerebrales ¿estas personas pasarán a ser consideradas “sanas” y los neurólogos las echarán de sus consultas médicas?

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  13. Confundes "creencias religiosas" con "enfermedad mental". Eso no lo hace la Ciencia, ni es ciencia. Si de ti dependiera, por lo que dices, tendría que ir media humanidad a un psiquiátrico. Creer en los OVNIS no implica estar enfermo. Si así fuera, todos los del Congreso del Misterio tenìan que haber ido desfilando al manicomio al terminar, empezando por los ponentes, y no fue así. Están sueltos, creen en poltergeist, OVNIS, objetos encantados... ¿no serán peligrosos según tu razonamiento? ¿Y por qué se permite un programa como Cuarto Milenio, que da pábulo a todo tipo de especulaciones absurdas? Porque lo primero de todo es la libertad, y en un Estado de Derecho tú no eres quién para negarle a alguien su derecho a creer en Dios, en Buddha, en el tarot, o en la bruja Lola. Y por si no lo sabes la hospitalización de un enfermo mental supone privarle de libertad, exactamente igual que si le metes en la cárcel (caso de que sea un ingreso involuntario: la mayoría), solo que los enfermos, a diferencia de los presos no han cometido delito alguno (si lo hubieran cometido irían a un penitenciario psiquiátrico, que es otra cosa). Así que no se puede frivolizar con el tema, sobre si este o aquel tiene que ir al psiquiátrico por creer esto o aquello. Sería propio de un Estado totalitario, más digno de una novela de Orwell o Philip K. Dick, que de pensamientos de un ateo democráta del siglo XXI.

    Un creyente no tiene alucinaciones, ni siquiera el ministro. Alucinar es ver, oír, o percibir físicamente cosas que no existen, y eso sí es un síntoma de enfermedad. Los creyentes somos personas exactamente iguales que las demás, con otra opinión legítima sobre el origen de Universo e incluso su funcionamiento, con los mismos problemas, las mismas metas, los mismos sufrimientos, los mismos impuestos, y las mismas dificultades que cualquier otra persona. ¿O no conoces a nadie creyente exento de tus drásticos diagnósticos?

    Me parece muy bien que desprecies todas las creencias religiosas, pero no deberías hacerlo con las personas religiosas. ¿A dónde crees que conduce eso? En todos los países civilizados hay libertad de culto, ¿también eso es un atraso? El atraso sería prohibir pensamientos, creencias, o cultos, por más que sean disparatados.

    En fin, me temo que podemos seguir indefinidamente sin cambiar ninguno de postura y, lo que es peor, sin obtener nada de provecho. Por mi parte no tengo problema en contestar a cualquier cosa. Pero la confusión que tienes entre creyentes y enfermos mentales es lo que me resulta a mí inexplicable. Habla con alguien creyente, ¿de verdad todos necesitamos tratamiento? A lo mejor descubres que somos seres humanos que viven su vida sin dañar a nadie, en la mayoría de los casos. A lo mejor hay muchos racionalistas, en cambio, que sí están mal de la cabeza. Con esto no quiero decir que se sea mejor o peor persona por creer una u otra cosa. Hay buenas y malas personas, cuerdas y locas, independientemente de su creencia, o al menos esa es mi opinión, a falta de estadísticas.

    Una cosa no entiendo: si para ti es tan evidente la ausencia de Dios y la religión, ¿por qué esa manía hacia las religiones y este blog? ¿Por qué no ignorarlo sin más, ¡si para ti no existe! Lo dice Heinrich Böll por boca de uno de sus personajes (sin ánimo de ofender):

    -¿Y cuál es el problema de los ateos?
    -Que sólo hablan de Dios.

    Yo he sido ateo muchos años y no perdía el tiempo en nada relacionado con la religiòn, y aunque éstas me parecían ridículas, tampoco dejé de respetar a las personas que las practicaban.

    Un saludo

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  14. Rodrigo

    Pienso que lo he explicado ya reiteradas veces con bastante claridad pero ahí va otra vez. Si crees que dios existe y le rezas, mientras no te conteste no pasa nada porque es un simple autoengaño. Cuando crees que te contesta es cuando empiezan los problemas, mentales por supuesto. Y el grado de severidad dependerá de cuantas veces lo haga: una vez, bueno todos nos equivocamos a veces con las señales ¿quién no ha oído un ruido que ha interpretado erróneamente?, dos, vale puede seguir siendo causalidad, pero si aumenta la frecuencia hay algún problema serio detrás como es el caso de los profetas de todas las religiones (salvo que sean unos simples estafadores, cosa bastante probable) que estaban (o están ya que algunos siguen vivos) como un cencerro.

    "Un creyente no tiene alucinaciones, ni siquiera el ministro. Alucinar es ver, oír, o percibir físicamente cosas que no existen, y eso sí es un síntoma de enfermedad."

    No sé en qué mundo vives y a lo mejor es que no te has enterado todavía,pero la historia está llena de testimonios (incluso a día de hoy) de personas que ven, oyen y hablan con la virgen, con Jesucristo, con dios, con el espíritu santo, con los ángeles, etc. Y algunos de ellos acaban siendo elevados a los altares. Pienso que por ejemplo deberías repasar el santoral católico. Y te recuerdo que hasta que aparezcan nuevos datos todos esos entes son más ficticios que Caperucita Roja o llevan muertos tantos siglos que no pueden hablar con nadie.

    El ministro dialoga con Marcelo y hasta que él o tú no demostréis que Marcelo existe, el ministro tiene alucinaciones o es un mentiroso, cosa nada extraña tratándose de creyentes.

    "Una cosa no entiendo: si para ti es tan evidente la ausencia de Dios y la religión, ¿por qué esa manía hacia las religiones y este blog? ¿Por qué no ignorarlo sin más?"

    Ya venía faltando el mismo y erróneo argumento de siempre. Pero bueno lo volveré a explicar una vez más cual Sísifo. Dios no existe, ni el tuyo ni ninguno de los otros 2.700 inventados a lo largo de los siglos por estafadores o dementes. Ahora bien la religión sí que existe y si se mantuviera en el estricto ámbito de la privacidad no había ningún problema, porque sería algo similar a otras absurdas creencias: hay gente que cree en las hadas o que Elvis vive, bien, es su problema. En cambio con las religiones tenemos un problema mayor, que quieren IMPONER sus absurdas leyes a TODOS los ciudadanos y encima con el dinero de TODOS.

    Como he visto anteriormente que hay que explicarte hasta las cosas más evidentes, te informo que por ejemplo los católicos reciben unos 10.000 millones de euros anuales de los impuestos de TODOS los españoles para imponer su dogmatismo irracional y muchas veces hasta criminal. El día que los católicos dejen de intentar impedir el divorcio, el aborto, los derechos de los homosexuales, etc., en un palabra el día que dejen de intentar hacernos volver a la Edad Media yo dejaré de criticarlos. Pero hasta ese día, en donde los católicos (o el resto de los creyentes) entiendan que sus creencias no pueden obligar a los demás a vivir como pastores de cabras de la Edad del Bronce yo personalmente seguiré criticándolos todo lo que me apetezca.

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  15. Al exquisito encabezado de tu blog no le vendría mal agregar que los ateos no creemos en la energía. Muchas veces me disparan la pregunta "¿vos creés en la energía?", a lo que respondo que en una causa física no se cree, que la creencia forma parte del pensamiento religioso, etc. Si quiero espantar al preguntón menciono el vector de Poynting (creo que lo escribí mal, hace mucho de mis años de universidad).

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