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PARA SU INFORMACIÓN: Los ateos no creemos en ninguno de los 2.700 dioses que ha inventado la humanidad, ni tampoco en el diablo, karma, aura, espíritus, alma, fantasmas, apariciones, Espíritu Santo, infierno, cielo, purgatorio, la virgen María, unicornios, duendes, hadas, brujas, vudú, horóscopos, cartomancia, quiromancia, numerología, ni ninguna otra absurdez inventada por ignorantes supersticiosos que no tenga sustento lógico, demostrable, científico ni coherente.

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21 de enero de 2015

El muy sospechoso poder de curación de la oración



En EEUU se ha creado un cierto revuelo cuando la cadena NBC News se ha hecho eco de la supuesta curación milagrosa de un sacerdote que quedó parapléjico tras un accidente.
 
Según indicó el propio afectado, los médicos le dijeron que nunca volvería a andar y tras un par de años de orar con tesón junto con familiares y amigos, según su personal interpretación el buen dios católico tuvo a bien producir un milagro.

Es decir, tenemos todos los ingredientes básicos de la superstición. Primero la palabra del enfermo ¿seguro que los médicos afirmaron categóricamente lo declarado por el sacerdote? ya que está más que demostrado que los pacientes y sus familiares interpretan de manera muy particular o recuerdan erróneamente muchas de las indicaciones o recomendaciones de su médico. Además, no sería nada extraño que tras un accidente grave, el primer pronóstico del doctor sea muy negativo, y que con el paso del tiempo, la evolución de la enfermedad vaya modificando las previsiones del profesional médico, porque ¿está afirmando este paciente que durante casi dos años le aseguraron continua y constantemente que su situación era irreversible y un buen día se levantó de la silla de ruedas si haber mostrado previamente indicio alguno de mejoría?

Segundo, la natural predisposición humana a confundir casualidad con causalidad. Pongamos un ejemplo: si yo tras ducharme cada día pienso que hoy me va a tocar la lotería, en el improbable caso de que un día acertara podría decir que esa mañana yo ya había predicho mi buena suerte. Pero ¿es eso cierto? No, puesto que en realidad como yo tengo el hábito de creer que todos los días voy a ser afortunado en los juegos de azar, cuando se produce, este hecho no tiene ninguna relación con mi habitual deseo. Es simple casualidad. Si este señor hubiera creído que desayunando a base de zumos de frutas y dieta vegetariana se cura su enfermedad ahora sería un converso neohippie del veganismo, con misma errónea base de creencia.

Tercero, un desconocimiento absoluto de las probabilidades. ¿Sabe este sacerdote que sólo en los EEUU viven más de 300.000 personas con su enfermedad? Teniendo en cuenta que en ese país cerca del 30% de sus habitantes son fundamentalistas cristianos, estaríamos hablando de que estadísticamente hay casi 100.000 parapléjicos fundamentalistas, que dedicarán tanto ellos como sus piadosos familiares y amigos interminables horas a rogar por un milagro (que nunca llega) de ese siempre esquivo dios judeocristiano. ¿Está diciendo este señor que él ha rezado más que todos los demás? ¿O es que por ser cura tiene preferencia a la hora de recibir milagros?.

Cuarto, que engarza con el anterior: el olvido selectivo. Ninguno de esos cientos de miles de parapléjicos cristianos, o ya puestos de esos cientos de millones de católicos, que ruegan insufrible y constantemente por su salud o la de sus allegados sale nunca en los medios de comunicación diciendo algo así como "mi dios me ha abandonado (o no existe) porque llevo dos años o dos décadas rogando infatigablemente todos los días para que me cure a mí o a mi madre/padre/espos@/hij@ esa terrible enfermedad que nos lleva amargando infinidad de tiempo".  Porque si hay una máxima verdadera grabada en piedra respecto a los dioses es que son absolutamente rácanos con sus supuestos poderes, y miles de millones de los más ignorantes miembros de nuestra siempre imaginativa especie han muerto, tras dedicar toda una vida de rezos y humillación, sin haber recibido favor alguno de estas inexistentes entidades.

1 comentario:

  1. Os voy a contar mi historia. Mis padres eran cristianos católicos y me educaron para ser cristiana católica, incluso fui a un colegio de "curas". De pequeña tenia mucha fe, pero esto se acabo a los catorce años. A los doce años a mi padre le diagnosticaron cáncer de estomago, se lo extirparon y le dijeron que viviría 6 meses mas. Se sometió a quimioterapia y radioterapia y mi madre creyó que se había "curado" porque había pasado un año desde su operación y estaba bien. Por desgracia meses después su estado empeoro y mientras mi madre hacia que le trajeran agua de la virgen de Lourdes y de Umbe me convenció (una niña de catorce años), que si rezaba mi padre se curaría. No ocurrió y mi padre dos años después de la operación falleció. Eso me dejo clara una cosa, si mi padre en vez de vivir seis meses, vivió dos años fue gracias a la medicina, no a rezos ni aguas con poderes milagrosos.

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