Si ya has tratado en tu blog el tema de cualquiera de los artículos que lees aquí, te animo a dejar en la sección de comentarios un enlace o URL que nos lleve hacia él, siempre y cuando no sea para hacer proselitismo de la superstición en cualquiera de sus variantes. Todos ganamos con el intercambio fomentando la discusión racional.

No hay nadie más ignorante e inútil que aquel, que de rodillas y con los ojos cerrados busca una respuesta.


PARA SU INFORMACIÓN: Los ateos no creemos en ninguno de los 2.700 dioses que ha inventado la humanidad, ni tampoco en el diablo, karma, aura, espíritus, alma, fantasmas, apariciones, Espíritu Santo, infierno, cielo, purgatorio, la virgen María, unicornios, duendes, hadas, brujas, vudú, horóscopos, cartomancia, quiromancia, numerología, ni ninguna otra absurdez inventada por ignorantes supersticiosos que no tenga sustento lógico, demostrable, científico ni coherente.

Red Atea

Red de blogs AteosMagufos, Blogs de escepticismo y ciencia

Buscar este blog

Se ha producido un error en este gadget.

1 de octubre de 2012

Dios y Joseph Smith por la victoria republicana en las próximas elecciones presidenciales norteamericanas


Según todos los sondeos electorales publicados hasta la fecha en EEUU, el actual presidente Barak Obama lleva una clara y aparentemente definitiva ventaja sobre el candidato republicano Mitt Romney en la carrera presidencial norteamericana hacia la Casa Blanca. Así que algunos de los más fervientes seguidores de éste último, y feligreses como Romney del mormonismo, han decidido apostar fuerte y jugar quizás una de sus últimas pero más poderosas bazas que tienen todavía en su poder. ¿Y puede saberse cuál es ese arma secreta de los republicanos mormones para dar un vuelco a las encuestas hasta ahora negativas y lograr que la ciudadanía vote en masa al candidato ultraconservador en noviembre? Pues ya se lo pueden ir imaginando, actuar como buenos creyentes aborregados. En lugar de por ejemplo, convencer con argumentos racionales de la bondad del programa político de Romney (si es que eso es humanamente posible) o de sus cualidades como líder capacitado para ejercer el máximo poder que en la actualidad un hombre puede acumular, pues nuestros intrépidos mormones han encontrado una solución fácil, rápida, barata a la par que cobarde e inmensamente cómoda. Organizar una jornada de ayuno y oración para que su profeta Joseph Smith y su dios iluminen al candidato durante los decisivos debates que se van a celebrar próximamente. Por lo pronto esto demuestra la poca confianza que tienen en la cualidades de su líder, ya que si es incapaz de ganar a Obama sin la intervención divina pues ya me contarán ustedes en donde queda el nivel intelectual del republicano. Como pueden observar el típico comportamiento de los niños pequeños cuando se enfrentan a cualquier contratiempo, llamar al primo de Zumosol para que arregle el desaguisado. 


Ansioso espero el momento en el que, en medio de un debate televisado entre los dos candidatos, se abran los cielos y rodeado de ángeles baje Joseph Smith hasta el plató televisivo para revelar a ateos y ya puestos a creyentes en todas las falsas religiones (católicos, protestantes, judios, musulmanes, budistas, hindues, etc) el voto divino. Por cierto, en ese caso las elecciones deberían considerarse inválidas y anularse los resultados puesto que, quedaría fehacientemente demostrada la completa disparidad de recursos entre los dos candidatos.

P.D.

Les dejo con el maravilloso momento en el que el ángel Moroni le hace entrega a Joseph Smith del libro de Mormón confeccionado nada más y nada menos que con planchas de oro. Se ve que en el cielo no hay crisis económica.


P.D. a 9/11/2012

Después de la derrota de Romney a pesar de las plegarias de todos los cristianos estadounidenses parece que queda claro que o bien dios no existe o no es republicano. No sé cual de las dos opciones es peor para los creyentes.

2 comentarios:

  1. Cuanta gilipollez y cretinismo.

    ResponderEliminar
  2. Politica y religión, una pésima combinación.

    ResponderEliminar