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9 de julio de 2012

Tras la memoria del agua ahora descubrimos con asombro que ésta también tiene sentimientos


Leo con una mezcla de asombro y estupor en la web Efeverde que el célebre “investigador y experto” Masaru Emoto ha venido a España a dar una conferencia en Madrid sobre las propiedades de la cristalización del agua. En principio puede parecer un tema de escasa relevancia y menor interés mediático. Pero no, resulta que nuestro insigne experto ha realizado unos experimentos asombrosos que podrían ser merecedores del premio Nobel de Química y que consisten en analizar el efecto que tienen diferentes estímulos sobre las moléculas de agua y sus propiedades de congelación. Así, Masaru observa como cristaliza el agua al congelarse en presencia de diferentes palabras y por ejemplo, con la palabra “ángel” aparecen unos bellos cristales como se muestra en la siguiente fotografía


mientras que cuando se realiza el proceso bajo el influjo de la palabra “demonio” vean el resultado


un conjunto amorfo y bastante feo. No me digan que no es maravilloso. Pues el sr Emoto ha continuado experimentando con todo tipo de conceptos, ideas, palabras y música.
Con respecto a la música, cuando se interpreta la canción de Elvis Presley "El Hotel de la Tristeza", el resultado es que los cristales se parten en dos mitades. Imagino que por la congoja. Si las muestras de agua “escuchan” palabras negativas o heavy metal (que ya sabemos que es música satánica y de Carabanchel, como diría Santiago Segura interpretando al rockero Jose María en la genial película “El día de la Bestia) el agua no forma cristales sino estructuras caóticas y fragmentadas. Lo mismo pasa cuando “se enfocan” pensamientos o emociones negativos, que el agua sufre y deja de forma bellos cristales para desarrollar una estructura amorfa y fea. Hay que ver lo sensibles que son los dichosos cristalitos de hielo.
En resumen, que a partir de ahora seré amable y respetuoso con mi congelador, le pondré música clásica y adornaré la cocina con bellas reproducciones de paisajes para que así, en justa compensación el agua cristalice adecuadamente y poder obtener cubitos de hielo bellos, positivos y armónicos con lo que muy probablemente este verano seré la sensación de las fiestas obteniendo unos mojitos espectaculares gracias al Sr Emoto.

3 comentarios:

  1. "En resumen, que a partir de ahora seré amable y respetuoso con mi congelador"
    Jajaja eso ha sido bueno.

    Me pregunto si funcionará también a escala fundamental.
    Quizás si le pongo algo de Beethoven a un fotón, se pare a escuchar sus bellas melodías, y así se viole el principio de incertidumbre. Sería un gran descubrimiento.

    En fin, uno ya no sabe si reir o llorar.

    Un saludo y sigue con el blog.

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  2. Puede ser simplemente una rigurosa e interesnate investigación pero, cuidadín, que detrás de eso de la memoria del agua andan a veces metidos los magufos homeopáticos que, como ssupongo que conoces, son muy poderosos en algunos paises como Francia .

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  3. Sorprendido he quedado

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