Ya he comentado en diversas entradas del blog que la
religión es la forma más eficaz de preservar cualquier comportamiento humano
por muy irracional, molesto o dañino que sea ya que la religión y todas sus
absurdas facetas están privilegiadamente protegidas en cualquier ordenamiento
jurídico. Un nuevo caso de esta absurda prepotencia nos viene (como no) de EEUU,
tierra abonada donde germinan con fuerza las mayores locuras e idioteces
religiosas.
Nuestro protagonista es el joven Christopher Abbey de 27 años de edad que
trabajó durante 6 años en uno de los restaurantes de la cadena norteamericana
de comida rápida Taco Bell. Parece ser
que cuando se incorporó a la empresa el joven tenía el pelo bastante largo pero
con el paso de los años la melena de nuestro protagonista no hizo más que
crecer puesto que no se la cortó en ningún momento. Durante sus años del
trabajo sus jefes le solicitaron reiteradamente que se cortara el pelo para
cumplir con las normas sanitarias del restaurante. El chico informó a sus jefes
que no podía cortarse el pelo porque su religión lo prohibía, de tal forma que
desde se hizo nazarita a los 15 años había cumplido con el sagrado precepto.
Para su información, los naziritas
o nazareos son una variante cristiana que apoyada en el antiguo testamento
creen al igual que el mítico Sansón que el pelo largo es una señal de identidad
religiosa que muestra su devoción por su dios. Así que imaginen la melena de Christopher
tras 12 años ininterrumpidos de crecimiento capilar, probablemente parecería
uno de esos santones a los que nos tiene acostumbrada la mística India. Al
final el joven fue despedido de la cadena de restauración y como se sintió
agredido en sus creencias religiosas pues demandó
a Taco Bell de tal forma que ahora un juez le ha dado la razón, alegando
que se violaron sus derechos constitucionales y religiosos y ha condenado a la
cadena a pagarle 27000 dólares más las costas judiciales. Ahora sólo espero con
ansiedad y algo de malicia el siguiente caso de discriminación religiosa en
EEUU en donde un devoto anacoreta de esos que tiene prohibido por su dios el
aseo diario sea despedido de un McDonald o similar. Por supuesto la justicia norteamericana
volverá a fallar a su favor y los clientes tendrán que aguantarse y ser
atendidos por un hediondo creyente. Misterios de la religión.



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