En el periódico español El País
han aparecido dos noticias para la reflexión. La primera es que un
grupo de estudiantes de criminología han desenterrado una fosa que contiene los
cadáveres de trece personas asesinadas por disparos de bala y aunque se ha
notificado tan importante y macabro descubrimiento a las autoridades
pertinentes, por el lugar de los hechos no se han personado ni la policía, ni la
guardia civil, ni personal forense ni tampoco funcionario judicial alguno. El
motivo de tan asombrosa y delicitiva ausencia de los poderes públicos es que la
fosa parece ser de la época de la guerra civil y por tanto estos muertos no
interesan a nuestras autoridades. Y yo me pregunto ¿cómo pueden saber que no se trata de una fosa donde un
asesino psicópata enterró hace una década a sus víctimas? Así, hoy por hoy en
España cualquier criminal medianamente listo podría enterrar a sus víctimas en
alguna de las miles de fosas de represaliados del franquismo que pueblan
nuestra nación y vivir absolutamente seguro de no ser descubierto porque para
la justicia de este país estos muertos no existen.
La segunda noticia es que se está investigando en
Lérida la muerte a tiros de un perro por si hubiera lugar a delito. En este
caso están actualmente implicados varios departamentos gubernamentales de la
comunidad autónoma en donde se produjo el acto. Así que a la vista de ambas
noticias no queda más que constatar tristemente que en esta supuesta democracia
española que vivimos la vida y la muerte de un animal es más importante que la
de miles de ciudadanos. Vergüenza de país.



Aunque entiendo perfectamente lo que quieres decir y lo comparto, si me aceptas esta pequeña crítica constructiva le cambiaría el título a la entrada porque es sensacionalista.
ResponderEliminarLos dos sabemos que el problema no es de derechos sino de justicia, la que le negaron a miles de personas hace 60 años y la que le niegan ahora a sus familias. Todo ello por motivos puramente políticos y egoistas.
Sheppard
ResponderEliminarVisto desde el punto de vista de los muertos, es un problema de justicia, pero desde el punto de vista de los descendientes de los asesinados es un problema de derechos. Ellos no tienen derecho a saber donde están enterrados sus familiares o a desenterrarlos y ni siquiera tienen el derecho a denunciar la existencia de una fosa que contiene cadáveres de personas asesinadas y que nadie investiga.
Saludos
Diario de un ateo? Siendo ateo, la mayor contradicción que encuentro en el ateísmo de la mayoría, es que reconociendo al ser humano como un animal, se desprecie a los animales.
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